sábado, 5 de agosto de 2017

No nos merecemos.

No sé que es de ti. No espero saber nada tampoco (que mentirosa soy). Sólo espero el momento en el que decidas volver y yo sea lo suficientemente fuerte para decirte que no, que no hay nadie pero que tampoco quiero que vuelvas. Simplemente, no te lo mereces.

No te mereces que te esté esperando siempre. No te mereces que me quede pendiente del móvil para ver cuando llegas a casa, y no porque sea una controladora, sino porque quiero saber si has llegado bien. No te mereces que esté pendiente de si cumples o no tus promesas. No te mereces ni que se me salga el corazón por la boca al verte o al escuchar tu nombre en bocas ajenas.

Pero hay cosas que yo tampoco me merezco, y sabes perfectamente cuales son.


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