sábado, 12 de agosto de 2017

Momentos y personas. Bright lighst.

Soy de esas románticas que piensas que todo ocurre por algo. Que las personas entran en nuestras vidas por un motivo y que se ponen en nuestro camino con alguna finalidad. Con alguna función.

Siempre he pensado así.
Al igual que he pensado que igual que entran, salen. Porque al fin y al cabo, ya ha dejado huella en nosotros. Que a veces, más que huella, es cicatriz. Pero bueno, eso es otra historia.

Considero que de todos tenemos algo que aprender. Que unos nos enseñarán a ser fuertes, y otros en cambio, nos enseñarán que llorar es bueno y necesario. Que no está de más sanar el alma, que por cierto, lleva su tiempo reconstruirla después de una tormenta ¿Y cómo lo hacen? Con amor.

Sí. Vaya ironía. Reconstruir el alma después de un desamor, pero la única solución para ponerle fin a tanto dolor, es más amor.

Ojalá pudiera aprender de esas personas y ser feliz por mi misma, y por los demás. Porque no hay mayor muestra de amor que esa.

Evitar cortar la libertad. Dejarlo marchar para sanar. Pero para sanarme yo. Que a veces me hace mucha falta.

Dicen, que si algo tiene que pasar, pasará. Que no le de vueltas. Como si yo pudiera parar mi cabeza, que va a mil por hora, un momento en el día. No saben el desastre que tengo dentro y, que verdaderamente, se muere por salir.

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