domingo, 13 de agosto de 2017

La gente viene y va.  Más se que va que viene. Pero bueno, es algo con lo que aprendo a vivir día a día.  Siempre seré más de echar de menos que de echar de más.  ¿Qué le voy a hacer si me encariño tan rápido? Si doy todo lo que tengo, sin nada a cambio. Y no hablo sólo de amores. También de tormentas. De amigos que al final no resultaron eso, de eso que al final resultaron mucho más que amigos. 

Echar de menos quizás está sobrevalorado, pero es que siempre me quedo a mitad. Siempre. Alguna vez tendrá que cambiar. Mientras tanto... tiempo al tiempo y a disfrutar el momento. Que si tiene que pasar pasará. Si tiene que volver, volverá. Y si no vuelve, es que no era para mi. Quizás me espera algo mucho mejor que esta sensación verano si, verano también. Pero a pesar de eso, no puedo estar más contenta conmigo. Con mi forma de ser. Con ofrecer amor a tanta guerra. Que vengan, que me vuelvan a desilusionar, que ya me encargaré yo de canalizar todo ese sentimiento en algo positivo. Como siempre. 



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