viernes, 11 de agosto de 2017

Está claro que no puedo olvidarme de mi. No puedo llegar a descuidarme tanto. He intentado siempre ponerme en la piel de los demás y olvidarme ponerme en la mía. Que llevar los zapatos de otros está muy bien, pero no cuando aún llevas el mundo a tus espaldas.

Siempre fui así. Empática a más no poder. Cosa que ahora veo como un defecto más que como una virtud. Y que triste es, considerar algo tuyo, como un defecto. Simplemente porque los demás se han aprovechado de eso. De tu buena voluntad, y de tu buen corazón.

Pero no te preocupes, porque esto es sólo un capitulo de tu extenso libro. Ese que algún día acabará. Y que si verdaderamente te da la gana, volverás a leer, pero sabiendo, que todo esto quedó atrás. Que no eres la misma. Que habrá llovido lo suficiente. Y que tú estarás muy lejos, ya sea de forma metafórica o literal.


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