jueves, 31 de diciembre de 2015

Bye, bye.

Para mi el año no empieza el 1 de enero a las 00:00 de la noche. Para mi empieza después de cada verano, cada septiembre. Con cada nuevo objetivo, en lugar de propósito, a alcanzar. 

Pero claro que me apetece hacer un balance de este 2015. Año de cambios, de superación, de esfuerzo, de salir de la zona de confort, de enfrentarme a nuevos miedos, a nuevas experiencias, a nuevos dilemas, nuevas sensaciones, nuevas emociones, nuevas personas. 


Ha sido un año del que aprender (y no sólo inglés) de los errores, de reflexionar. Reflexionar por qué esto y no aquello. Por que así y no de otra manera. Por qué las personas cambian y las cosas terminan. Sin explicación. Sin motivo. Tal como vinieron. 

Me he enfrentado a situaciones que sacaban lo peor de mi, esa ansiedad que me caracteriza, pero también he aprendido a relajarme y a disfrutar de esos pequeños momentos ...Un baile en mitad de Trafalgar Square, dormir con gente asiática (alias "la china"), disfrutar de un frapuccino en compañía de las mejores murcianicas, incluso ser el centro de atención de una graduación porque no saben ponerte la beca, ni el padrino, ni la amiga, ni la madrina; irte de camping con lo puesto, comerte la arena por culpa de las olas, que te haga herida la ortodoncia de tanto reírte... Heridas de guerra las llamo yo. 

El 2015 empezó fuerte y acaba igual de fuerte o más. Con nuevas personas (o que han estado y no he sabido ver) con las que compartir este 2016.

Ven ya 2016. 







viernes, 25 de diciembre de 2015

14dejunio.Porfa.

Ya se convierte en un tópico la frase de "Ojalá volviera atrás". Pero es que en este caso es verdad.

Ojalá volviéramos a tener esas caras a las 9 de la mañana, sueño, cansancio y superación. Sé que me repito, y más que el ajo, pero echo de menos los chistes malos, los buenos y los que no hacen gracia. Las bromas, entre clase y clase. Entre descansos. Esas miradas de complicidad. Esos vegetales en la cafetería y la "simpatía" de la misma. Esos "¿Has mandado la práctica?", "¿Esto entra para el examen?", "¿Nos fugamos?".

No somos conscientes del momento en el que vivimos, la oportunidad que se nos da, y luego (como es en mi caso) anhelamos eso que un día tuvimos y quizás no supimos aprovechar. También tengo que decir que en este cuerpo hay más nostalgia que apuntes estudiados en estos cuatro años.

Y ¿Qué hago?


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Esas ganas de no parar de reir, de que hayan mil anécdotas más. Muchos más cumpleaños que celebrar. Muchos más aquarius por encima, muchas noches más viendo estrellas, descubriendo chinas en hostales ajenos, hablando idiomas que no sabemos y que nos inventamos. Frapuccinos por doquier, aquellos trabajos que intentamos hacer y que el sueño y la risa nos podía, los "ta guhtao", los "tamaraaaaaaaaaa......", los "levanta ya tia puta".



Ojalá estén siempre. Ojalá. 



Quizás tiempo atrás no he tenido suerte, pero sé que ahora me ha llegado de golpe. 
Benditas ellas, bendita mi suerte.