lunes, 29 de junio de 2015

Vivimos rodeados de inseguridad día tras día, pensando que podemos hacer para mejorar de cara a los demás. Pensando en qué decir o qué no decir. 

Somos estrictos con nosotros mismos sin dejarnos espacio para ser políticamente incorrectos, para vivir la vida al límite sin pensar en el que dirán. 


domingo, 21 de junio de 2015

Quizás lo más sensato sería empezar a asumir la derrota. Asumir que eres otro que ha sabido jugar bien sus cartas y ganar. Ahora está en mi mano jugar las mías.

No vuelvas. Nunca más, aunque me muera de ganas, aunque te lo pida. No me haces bien ¿Sabes? Cada vez que me hablas veo una nueva oportunidad, cuando ambos sabemos que no.

Tengo que hacer caso a las malas lenguas y asumir: Ya no hay nada.

viernes, 12 de junio de 2015

Y ahora, cuando no te espero, vienes. Vienes tal cual te fuiste. Y no es para quedarte. Es para volver a echar a volar. Joder, me vuelves loca. Dejamos de hablar, te veo. Cambias mi noche. Todo vuelve a la normalidad. Y otra vez, vienes. Me hablas, me das esperanza. Para ya.

jueves, 11 de junio de 2015

vete ya, por donde has venido y corriendo

"¿A qué no sabes donde he vuelto hoy? Donde solíamos gritar."
Verte y no pensar. O quizás pensar demasiado. Pensar en aquellas noches, escondidos. 

miércoles, 10 de junio de 2015

Intento luchar para no pensarte y parece que lo consigo pero eres superior a mi. Las malas lenguas me advierten que he vuelto a ser la misma de siempre, la que nunca cambia o la que siempre le hacen lo mismo.

lunes, 8 de junio de 2015

"Odio que te cueles en mis pensamientos, en mis conversaciones. Odio recordarte.
Te odio porque te has llevado muchas cosas buenas de mi, cosas que no merecías.
Te has llevado mis mejores risas y sonrisas, te has llevado mis mejores miradas, y mis mejores besos. Te has quedado con partes muy valiosas de mi, que ni has sabido ni sabrás apreciar.
Te odio porque te has perdido en mis ojos, y has conseguido que me pierda en los tuyos, pero no pensabas rescatarme.
Te odio porque has conocido cosas de mi, que ni yo misma conocía. Has sabido cosas de mi, que casi nadie sabe. Y te lo has quedado, para no valorarlo. Te odio porque has llegado dentro, has arañado la coraza. Y todo para nada, porque no pensabas quedarte.
Te odio, porque ahora seré más desconfiada. Porque conseguiste que creyera, y ahora hago todo lo contrario. Te odio porque, quizás ahora, perderé oportunidades, grandes personas y grandes historias. Porque me costará recomponerme, porque costará mucho que alguien vuelva a llegar ahí. Serás el único aquí dentro, durante un tiempo.
Sólo espero, y te pido, que no vuelvas. No me gusta cuando se cumple el dicho, 'quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado'. No vuelvas a descolocarme la vida otra vez. No vuelvas con tus promesas, ni con tus planes de futuro, ni con tus chistes malos. Porque si no has sabido ser honesto y sincero antes, no mereces nada de mí. No mereces siquiera una lágrima de esas que se me escapan, ni mereces un pensamiento, ni una noche en vela".

domingo, 7 de junio de 2015

Odio máximo a esta situación.

Aquí estamos otro domingo. Yo entre mis apuntes y tu entre mis pensamientos ¿Cuándo pararás? Pf.

miércoles, 3 de junio de 2015

Te quedaste sin conocerme o por lo menos sin ganas para ello. 

Seguro que no sabes que el turquesa y el verde pistacho son mis colores favoritos, seguro que tampoco sabes que soy una loca maniática que necesita tener en un mesita de noche una botella de agua y un paquete de pañuelos junto con la tablet y el móvil. También necesito tener todas las puertas cerradas para dormir y para dormir, obviamente, tengo mis manias, como la de dormir para el lazo izquierdo abrazada a mi cojín en forma de corazón. Tampoco sabrás cual es mi helado favorito, ni que me encanta ponerme ciega de burritos mexicanos. Dudo que sepas que me encanta cuando bajo la ventanilla del coche y no puedo abrir los ojos del exceso de aire. No creo que sepas tampoco el enfado que me pillo cuando no encuentro lo que quiero o  me salen las cosas como espero. 

Imagino que no sabrás ni lo que te pienso aún, los escalofrios que me da ver "tus" coches por las calles de aquí, y aunque no sea de aquí. El mini-infarto que me da cuando aparece tu nombre en el móvil, y la relajación que me produce ver los dos tics azules del whatsapp y así saber que la conversación ya ha acabado cuando no me has contestado. 


lunes, 1 de junio de 2015

“Quieres un amor que te consuma. Quieres pasión y aventura, e incluso un poco de peligro… quiero que consigas todo lo que quieras, pero por ahora quiero que olvides que esto ha sucedido. La gente no puede saber aún que estoy en el pueblo. Buenas noches, Elena” – Damon.