sábado, 30 de mayo de 2015

Ella abrió su corazón, él no. #microcuento

Cada palabra que dices es una pequeña esperanza a la que me aferro, una pequeña ilusión.
Y con esas ilusiones, tan pequeñas, me sigues matando ¿Sabes? Tienes el mayor poder de todos y el más feo.


Abre el corazón y lo entenderás.

viernes, 22 de mayo de 2015

Lo que no es bonito es que yo esté aquí entre apuntes, sin enterarme de nada, pensándote y tú... a saber donde.

Cada foto que veo es un antiguo recuerdo, una situación distinta pero con las mismas personas de siempre.

ay.

lunes, 18 de mayo de 2015

Y de pronto pienso que existe un poco de luz, un poco de esperanza. Pero no. No nos equivoquemos.

(Ojalá y que algún día me veas y no sepas que decir. Te quedes sin palabras y yo sea lo suficientemente valiente para decirte "Hola ¿Qué tal todo?" mientras te veo nervioso).

sábado, 16 de mayo de 2015

Un día está y al siguiente no está

Lo que me parece increíble es que aparezcas cuando menos te pienso y cuando menos lo espero. Que a día de hoy y después de varias semanas te tenga tan presente como ese dos de enero que no sabía si hablarte. Ese dos de enero que cambió practicamente mis días. Sí, me hiciste más feliz, quizás sonreía más, quizás me quitabas el hambre. Me agobiaba pensar que podía verme metida en este jardín, en el que estoy ahora mismo.

Ese jardín en el que todo me recuerda a ti. No eramos nada y a la vez eramos todo. Un aquí y un ahora. No me importaba otra cosa. No tenía preocupaciones. Me conformaba con tenerte a medio metro y no tocarte. Me sobraba con verte sonreir y que la luna dibujara tus facciones. Contigo el invierno era bonito ¿Sabes? Nunca me ha gustado tanto tener las manos heladas y que tú me las calentaras. Los abrazos y los besos que me dabas. Cuando me tocabas las piernas mientras conducias. Y lo relajante que era verte conducir ¡Hasta me entraba el sueño! Pero el sueño de tener muchos días más así contigo.

A día de hoy sé que no eramos el uno para el otro. Ni lo seremos. Tengo que aprender de mi misma más todavía.

A veces tienes que decir adiós antes que hola.





ADIÓS.

viernes, 15 de mayo de 2015

Cuando se acaba el día lo que queremos es estar cerca de alguien. Así que en realidad esas cosas que hacemos de mantener la distancia con las personas suelen ser todas una mentira. 
Escogemos a quién nos acercamos y dejamos entrar y, una vez que lo hemos hecho, procuramos mantenerlos cerca. Esos son los que realmente merecen la pena, los que pase lo que pase siempre siguen a tu lado.
Y claro que a veces puede ser que estén demasiado cerca pero resulta que es que hay momentos en los que esa invasión de espacio es precisamente lo que necesitas.

sábado, 9 de mayo de 2015

Parece irónico que otra vez esté escribiendo algo que sé que NUNCA leerás. Que nunca te permitiré leer. Sentir. No te daré ese gusto.

Parece que después de que pasen los días, de que pase una semana, parece que ya tengo la cabeza mas clara, más despejada, más fría. Como el agua del mar, ese que tanto te gusta a ti y que te recuerda día sí y día también.

Tú por ahí y yo entre papeles, intentando no pensarte, pero eso... intentando. Aquí me tienes, pensando en nuestro sitio, en nuestros primeros y últimos besos, en la sonrisa que te salía al bostezar y en esos ojos llenos de brillo. En tus intentos de picarme, en tu forma de imitarme...

Supongo que eso ha llegado al final.
Espero que estos caminos, tarde o temprano, se vuelvan a cruzar. Espero. Y poder ver de nuevo esa cara que te delata.


viernes, 1 de mayo de 2015

Tiempo al tiempo. Más tiempo.

Fue bonito. Y si fue, es porque algo tuvo que ser. 

Hay algunos trenes que no vuelven y eso, créeme que lo he aprendido con el tiempo. El tiempo ese que voy desperdiciando por los rincones y que en mi vida es oro. Tanto como en la tuya, fíjate si es importante que lo pones de excusa. En lugar de ser valiente. Dar la cara.

Hoy me toca pasar página, me dejes tú o no. Sino eres tú, será otro.
Otro el que me de los buenos días, el que me haga reír cuando tú sólo sabes girar la cabeza, el que esté pendiente de mí y se preocupe por mis aspiraciones. 

No pasa nada, no me voy a enfadar, de los errores se aprende y tú has sido experiencia, bonita y pasada.  Seguro que serás un bonito recuerdo, sino metemos más la pata pero ahora voy a centrarme en mí, en quererme y en pensar en mi futuro.

Reírme hasta que me duela la barriga, a reaccionar sin tener miedo al después, si me equivoco ya aprenderé (igual que ahora) pero sobre todo voy a hacer cosas, que prefiero arrepentirme de lo que no hice antes que de lo que hice.

Y si fue, es porque experiencia tuvo que ser.