jueves, 11 de noviembre de 2010

A veces somos egoístas, queremos todo cuanto podemos, o no podemos. No pensamos que antes que nosotros estuvieron otros que quizás aprovecharon o no sus vidas. Que supieron reír, y llorar, luchar y darse por vencido. Y sin embargo nosotros nos creemos el centro de todo, pensamos que todo nos pasa a nosotros, sin llegar a pensar las desgracias que han podido ocurrir en el pasado, ya sea por avaricia o porque Dios ha querido que sea así. La vida nos quita y nos pone, juega con nosotros y se ríe, otras tanta llora y otras se relaja. No tiene dueño, es libre, y decide cuando es hora de marcharse o de quedarse, comete injusticias que no sabemos si más tarde encontraran su justicia. No sabemos si una sonrisa borrara todas las lágrimas derramadas a lo largo del camino. Lo que si sabemos es que si no aprovechamos este momento, si no sabemos valorar lo que vivimos de nada servirá morir. De nada servirá ver pasar nuestra vida por delante de nosotros si no la aprovechamos durante cinco minutos, si solo sabemos llorar, y quejarnos quizás no llegue a cinco minutos, y no podamos alcanzan la felicidad eterna.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Frágil al esconderme

¿Cuántas veces hemos escondido nuestras lágrimas mientras veíamos una película por vergüenza? Siempre escondemos nuestra cara, para que así los de alrededor no puedan ver nuestros sentimientos, no puedan ver nuestras alegrías, o nuestras tristezas. Siempre escondemos nuestros sentimientos, pero ¿Por qué? ¿Somos mas fuertes así? Así solamente nos avergonzamos de nosotros mismos. Y yo no quiero avergonzarme de mi misma.